La historia de la Antigua Pastelería del Pozo

 


La Antigua Pastelería del Pozo es la pastelería más antigua de Madrid. Para hablar de sus orígenes hay que remontarse al año 1830, fecha en la que la familia Agudo fundó esta pastelería en el número 8 de la calle del Pozo, tomando el nombre de esta.

 

La leyenda de esta calle tiene su origen en la Guerra de Sucesión Española, cuando unos soldados robaron del antiguo Convento de Nuestra Señora de las Victorias, situado en la Puerta del Sol, entre otras muchas reliquias de valor, dos espinas de la Corona de Cristo. Interesados sólo por el otro, los soldados tiraron las espinas a un pozo cercano. Los vecinos de la zona empezaron a notar que el agua del pozo estaba buena y dulce, cuando antes era oscura y amarga, y que los enfermos se curaban al beber de ella. En una ocasión, una mujer encontró flotando en su balde las espinas, empezando así la leyenda que dio nombre a la calle.

 

En los registros del Ayuntamiento consta que el local funcionaba como tahona desde 1810, incluso antes de que existiera el inmueble, y fue en el 1930 cuando la tienda cambió de manos y pasó a los actuales propietarios, la familia Leal.

julian y esposa

Julián Leal fue un vecino muy querido en el barrio, así como su mujer Luisa Antón, una gran cocinera. En época de caza, cada domingo aparecía por la pastelería Don Jacinto Benavente, gran amigo de la familia, que apreciaba mucho los platos que cocinaba Doña Luisa. Se sentaba cada domingo en la silla de madera que todavía hoy se conserva, debajo de un reloj de pared. En ese muro se quedaba de pie Don Julián, de guardia, durante los bombardeos de la Guerra Civil, mientras los niños y las mujeres se bajaban al horno donde había una cueva con nichos para esconderse. Afortunadamente nunca pasó nada, pero en la calle de enfrente cayó una bomba.

 

Incontables personajes ilustres pasaron por este rincón próximo a la Puerta del Sol, para degustar los famosos dulces.

Entre ellos, Pío Baroja, Gregorio Marañón y Jiménez Díaz, que discutían sobre si los dulces se debían tomar antes, durante o después de las comidas.

 

La tienda, aunque ha sido reformada en diversas ocasiones, todavía mantiene su mobiliario original con su mostrador de mármol y madera, máquina registradora antigua, una balanza clásica de dos platos y lámparas de gas, conservando el sabor de los antiguos obradores y manteniendo las recetas originales, que siguen elaborando de forma artesanal, entre las que destaca su famoso hojaldre que ha dado tanta fama al establecimiento.

 

Actualmente, la pastelería está regentada por la tercera generación de la familia Leal.

Dedicatorias a la Antigua Pastelería del Pozo

 


Mari Carrillo
López Muro
Cruz Y Raya
Joaquín Almuña
Cansado y Juan Rubio
López Muro
Joaquín Cortés
Fernando Vizcaíno Casas
María José Cantudo
Antonio Molero
Lola Dueñas
Marta y Loreto Valverde
Arévalo
Jaime Peñafiel
Jaime Peñafiel
Javier Gutierrez
Javier Gutierrez
Jeremy Irons y su mujer
Jeremy Irons y esposa
Jose Luis López Vázquez
Jose Luis López Vázquez
Susana Estrada
Susana Estrada
Enrique Cornejo
Enrique Cornejo
Rappel
Rappel
Vitorino Martín
Vitorino Martín
Marisa Paredes
Marisa Paredes
Pedro Zerolo
Pedro Zerolo
Peridis
Peridis
Fernando Morán
Fernando Morán
Martín Ferrand
Martín Ferrand
Gustavo Pérez Puig
Gustavo Pérez Puig
Antonio López
Antonio López
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